El nuevo diseño de las cabinas telefónicas dispone de un espacio que destina la propia compañía para publicitar su propia empresa. El diseño de los carteles ha partido de las condiciones previas de dimensión y formato del espacio publicitario existente en las cabinas telefónicas. Como era imposible introducir los carteles en los soportes de manera convencional, los carteles son vinilos que se superponen al soporte.La acción se realizó pegando los vinilos (100x80) en dos cabinas . Los carteles de la propia acción se entremezclan con carteles de la compañía telefónica. Los carteles permanecieron inadvertidos durante casi un mes, tiempo en el que la compañía renovó los carteles de su campaña publicitaria.
Putting up vinyl posters (100 by 80) in publicity space in telephone booths.
2004 Vinilos pegados en soportes de los espacios publicitarios en varias cabinas de telefonica, situados en Plaza de España. Madrid
En el año 2003, La compañía telefónica puso en marcha una campaña publicitaria usando a los corredores de motos que la compañía patrocinaba. Ese mismo año, algunos de ellos fueron campeones del mundo, por lo que la compañía telefónica utilizó el oportunismo mediático que le ofrecían estos corredores para lanzar su compañía. El principal eslogan, mensaje de la campaña (”El mundo es azul”) utiliza de manera ambigua el efecto mediático coyuntural, extrapolándolo a la realidad de una empresa que la única vinculación que tiene con ese acontecimiento ocurrido es su condición de patrocinador. Es decir , una vez más, la publicidad y el márketing publicitario usan instrumentos ya clásicos, como La descontextualización, la apropiación, el oportunismo, para lanzar sus campañías. Y es aquí como aparece como reacción una contracampaña usando el mismo código, los mismos instrumentos, pero subvirtiéndolos. La campaña “el mundo es azul” me remitió al verdadero mundo azul, es decir, a los obreros. Sustituir a unos iconos mediáticos, cuya indumentaria consistía en monos azules, por desconocidos obreros, también con monos azules, manteniendo el resto, conformando una perfecta escenografía.
In 2003, the company Telefónica launched a publicity campaign using racing motorcyclists that the company sponsored. Some of them were world champions that year, and the phone company took advantage of the media opportunism these motorcyclists offered to launch the campaign. The central slogan and campaign message (“the world is blue”) utilizes the media effect of the moment ambiguously, extrapolating it to the reality of a company whose only link to the event was its sponsorship. That is to say, once again, publicity and advertising marketing use classic instruments like decontextualization, appropiation and opportunism to launch their campaigns. And this is where a counter-campaign develops as a reaction, using the same code and instruments, but subverting them. The “the world is blue” campaign directed me to the real blue world – to the workers. Substituting media icons whose clothing consisted of blue overalls by unknown workers also dressed in blue overalls maintaining the rest and making up the perfect set design.